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Fiestas Patrias en San Rosendo.
San Rosendo, reconstruyendo su historia…

La celebración de las Fiestas Patrias es una de las más importantes de nuestro calendario, en la que aflora el patriotismo y se practican con más ímpetu antiguas tradiciones festivas, como el gusto por el esparcimiento al aire libre en fondas y ramadas y por los ingeniosos juegos criollos. Incluso, hasta no hace mucho tiempo atrás las personas estrenaban sus mejores ropas para la ocasión y se pintaban las fachadas de las casas.  En San Rosendo, el 18 de Septiembre se celebraba en grande como en todo el país, contando, además, con ciertas particularidades, dadas por el carácter ferroviario de la localidad. Para esta fecha se preparaba un detallado programa que incluía desde los actos más solemnes hasta los más lúdicos, organizado tanto por las autoridades del pueblo como por los centros ferroviarios.

Según este programa, se comenzaba muy temprano el día 17, con salvas y el embanderamiento general de la población, al tiempo que una banda recorría las calles tocando himnos marciales. Un periódico sanrosendino de principios de la década de 1920, “La Voz de San Rosendo”, detallaba que este acto se realizaría a las seis de la mañana, y a las siete, “todo el pueblo de San Rosendo deberá concurrir a la llegada del tren de siete a esperar en la estación al Ilustre Alcalde de Rere que viene a dar honor a las fiestas patrias en este pueblo.” Recordemos que en esta época San Rosendo todavía no era comuna, por lo tanto dependía administrativamente de Rere.

Ese mismo día, el 17, se inauguraban las ramadas y se daba comienzo a los festejos y competencias deportivas. Desde que San Rosendo empezó sus actividades como comuna en 1928, se formaron numerosos centros y clubes deportivos que tenían una participación destacada en las fiestas patrias. Para el año 1939, por ejemplo, se organizó una competencia de fútbol entre los clubes “Ferroviario”, “Villagrán” y “Balmaceda”, un campeonato de ping-pong, un partido de basquetbol y un concurso popular de tiro al blanco en el stand del Club “Colo-Colo”.

El día 18 de septiembre, se iniciaba nuevamente con el saludo de cañonazos, el embanderamiento y el recorrido de la banda por las calles del pueblo. Durante la mañana, en la Plaza de Armas, se desarrollaba el acto patriótico de izamiento de la bandera y desfile de los escolares, con la presencia de las autoridades civiles y militares. Luego, se procedía a dar inicio a los festejos, concursos de cuecas, competencias de juegos populares –como el palo ensebado y la rayuela– y deportivos, carreras a la chilena, entre otros.

Antiguamente, en esta celebración se hacía entrega de premios a los mejores alumnos de las escuelas, consistente en una libreta de la Caja de Ahorro con dinero donado por diversas sociedades del pueblo. El año 1921, por ejemplo, la sociedad ferroviaria “Santiago Watt” donó la suma de 50 pesos para este propósito. Luego, todos los niños eran agasajados con galletas, jugos, helados y dulces.

Algunos años, la Empresa de Ferrocarriles del Estado conformaba su propio “Comité Pro Fiestas Patrias” y elaboraba un nutrido programa para su personal. El año 1938, la Sección Tracción y Maestranza adornó el Recinto de los Talleres con ramas, flores y banderas chilenas, y realizó una velada y “once comida”, seguida por “una animada tertulia, amenizada por la banda de músicos, en su mayoría compuesta por empleados ferroviarios”, a la cual asistieron aproximadamente 500 personas. (“El Ferrocarril”, N°142, 20 de septiembre de 1938, San Rosendo).

Por último, el día 19, comenzaba de igual manera y se realizaban las últimas competencias y festejos. Se acostumbraba terminar las jornadas con la retreta tocando en la plaza de armas y con el lanzamiento de fuegos artificiales, poniendo punto final a las celebraciones banquetes y fiestas realizadas por los centros recreativos del pueblo y sociedades ferroviarias.

Conozcamos algunas particularidades de la celebración de las Fiestas Patrias en San Rosendo, a través de dos interesantes narraciones:

“La Voz de San Rosendo”, de fecha 25 de septiembre de 1921, nos da a conocer una especial actividad, un “Desfile nocturno”:

“Tan importante número de las fiestas patrias fué desarrollado en forma nunca vista en San Rosendo. Mas o menos a las 20 horas, desde la Estacion de los Ferrocarriles, se puso en marcha la inmensa columna en direccion a la plaza marchaba a la cabeza El Centro “Manuel Trucco” con su engalanado estandarte miembros de otras instituciones y pueblo en jeneral.

Era un espectáculo soberbio el que presentaba, alumbrando el trayecto con infinidad de antorchas y coreando todos la Cancion Nacional y el himno a Yungay. Una vez llegada la columna a la plaza Pública, sube al kiosko levantado especialmente, la comision Directiva de las fiestas y varios otros caballeros. Recitaron poesías alusivas los señores Amado Inostroza y Oscar Yévenes. Hicieron uso de la palabra ademas el señor Jervacio Figueroa a nombre del Alcalde, el señor Gregorio Fuentealba a nombre del Centro “Manuel Trucco”, el maquinista de los Ferrocarriles señor Samuel Arriagada y el Subdelegado señor Ismael Bustos que cerró la manifestacion. Todos estuvieron muy oportunos y abundaron en frases llenas de entusiasmo y de amor a la patria. De allí los manifestantes regresaron a la Estacion, donde fueron invitados galantemente a su casa por el jefe señor Rodolfo Jara y atendidos por su digna familia.”

Audina Letelier, una antigua vecina de San Rosendo que vive actualmente en Concepción, recuerda la celebración del 18 de Septiembre a mediados de la década de 1930:

“En San Rosendo se celebraba todo. Por ejemplo, el 18 de septiembre, todas las, las dos escuelas tenían que marchar, al son de banda. La banda en el quiosco tocando y nosotros marchando… Y las ramadas pa’l 18 estaban allí en la calle. En frente de la plaza. Así que marchábamos por ahí... Y habían… marraquetas grandes de pan que mandaban a buscar aquí a Concepción seguramente, plátanos y naranjas. Entonces uno tenía que llevar su, su cosita para llevar, como iba a llevar en la mano, así que por este lado naranja y plátano y por el otro lado daban el pan. Era bonito, fíjese en esos… y a son de banda... Y las cuecas po, arriba en la, en el quiosco bailaban las parejas.

Las ramadas estaban 17, 18 y 19, y el 20 las deshacían. Ahí andaba una pila de cabros curaditos, cabros chicos. Se comían toda la fruta que quedaba en los conchos de las poncheras. Yo tenía una vecina que le sacaba la mugrienta a los cabros pa’l 18. ‘Señora Rosa’, le decía, ‘¿y para qué le está pegando tanto al Arturo?’. ‘Llegó borracho’, me dijo, ‘se fue a las ramadas’. Se comía las frutas, y la fruta venía pasada a vino. Así que les pegaba la mamá.”

Cuenta también que se hacían concursos, “el palo ensebado, todo eso. Si vinieron hartas, venían autoridades. Ahí conocí al presidente, cuanto es, Aguirre Cerda y a la señora. Conocí a don Gabriel González Videla y a la señora también, una señora muy bonita. Conocí a Pablo Neruda.” Para estas ocasiones especiales, de visitas ilustres, su esposo, Saturnino Tapia, que era maquinista, “arreglaba la máquina. La engalanaba igual como pa’ los 18 de septiembre.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

San Rosendo, reconstruyendo su historia…
Carolina Tapia V.
Historiadora del Arte

San Rosendo, reconstruyendo su historia…IV

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